26 de enero de 2015

Los días no vividos

A veces no sé qué pensáis cuando veis marchitarse a las flores que nunca os regalaron.
El otoño tiene esa facilidad para destrozarnos, tan lentamente, como Noviembre.
He llegado a pensar que Hollywood me engañó, que nadie se muere de amor. Ni de pena. 
Me ha hecho tanto daño saber que no puedo ahogarme en mis propias lágrimas que de lo único que me preocupo últimamente es de escribir mi epitafio, no sea que vaya a pasar. 
¿Qué tendría que hacer ahora? 
No me imagino forma más humillante que conocer creciendo. 
Todo es más fácil, cuando las barras de los bares, las camas y Octubre eran solo eso. 
No puedo dejar de pensar en qué hubiera pasado si.
Y quizás no lo entendáis, pero mi vida tiene que ver con el drama de las canciones que nunca fueron poesía.

Si sigo despierta a las cuatro de la mañana es porque debería ser una película mala. Donde nadie acabara queriéndose. 

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