3 de febrero de 2015

Perseide

No sé cuanto tiempo hace que nadie me pide que le escriba. 
Pero estoy a punto de descoserme y no sé cómo sobrevivir a esto.

Los lunares que nunca me contaron van a formar el mapa de todas las constelaciones que me he perdido. 
Y en el fondo sé, que todos mis vértices terminan en el mar. Aunque nadie me lleve. 
Las olas acabarán por romper mi anatomía y ya, para cuando os deis cuenta, será demasiado tarde. Demasiado tarde para encontrarme entre mis ganas y tu pared.
No voy a pedir que vengáis a tomar té conmigo. Ni café. Al fin y al cabo para ahogarme solo necesito un vaso de agua. 
El día que me despierte sobre arena mojada sabré que estoy en casa. Que me han tocado tan fuerte los puntos de inflexión que he sido incapaz de negarme. 

Pero hoy, no me dejan de doler las costuras. 
Y ya no queda suficiente tiempo para remendarme. 

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