12 de marzo de 2015

Columpios

Si me voy a pasar todo el día llorando que sea porque vas a acabar queriéndome. 

Cierra bien las piernas, no vaya a ser que te enamore otra vez.

Tengo tantas ganas de fumar cada vez que te veo. 
Te prometo que he intentado dejarlo. 
Cuatro veces al día. 
Pero siempre vuelves. Y yo me quiero morir.

Te juro que mis heridas nunca están lo suficientemente cerradas. 
El día que me desangre, no me vas a besar. 
Pero tú eres así. 
Y sé que no puedo hacer nada. 

Ya me gustan todos los abrazos que no me has dado,
todo el tiempo que no hemos pasado,
todos los polvos en el baño que no hemos echado. 

Perdona que no te llamara antes,
pero me estaba deshojando lo más rápido que pude,
con alguien que nunca me trajo flores. 

Quiero ser el cementerio más vivo de este lugar. 
Tu boca. 

Soy como la primera vez que te muerden el labio,
que te leen un cuento,
que se columpian en tu clavícula. 

Vamos a no ser felices juntos, por favor. 
Así podremos hacernos el amor todas las veces que no nos lo dijimos. 

Y después podré bailar. 
Más libre que nunca. 
Más lejos de ti.
Más cerca de mí. 

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