29 de marzo de 2015

Deshecha

No me estás desangrando tú,
sino tus ganas.

Los días que no nos besamos,
lluevo tanto,
que podría inundar París.

Dime que no es culpa mía,
que aún nadie ha nevado en tu boca,
que nos vamos a seguir contando los lunares.

Eres,
todas las veces que no soy capaz de mirarte sin atravesarte.

Llevo varios días muriendo por culpa de una clavícula que no es mía,
y no piensas hacer nada.

A lo mejor ya te has olvidado de mí,
de como me tiemblan las manos cada vez que me tocas.

Siento tener que pedirte que no te vayas,
me voy a romper,
y quiero que seas el primero que me vea.

Deshecha.

Así tendremos de qué hablar.
El día que me viste más muerta que nunca,
y ni siquiera me lloraste,
la pena que yo no puedo soportar.

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