8 de abril de 2015

Nudillos

Si te vas a quedar, deja de llamarme por mi nombre.

No me gusta como te quedas quieto,
sin decir absolutamente nada,
sin articular tu cuerpo.
Paralizado.

Puedo,
no contarte como me ha ido el día,
si lo acabo contigo,
si me besas los nudillos,
si me lees un cuento.

A lo mejor,
no me llamas más,
y yo lloro mucho,
y tú ni siquiera te derramas,
porque no soy la gota que colma el vaso.

Esperar,
es la forma de desesperar más rápida que conozco,
y más lenta,
como latir por alguien que está muriendo,
dentro de mí,
fuera,
ante mis ojos.

Estoy,
como para que me beses el ombligo,
y me tires fuerte del pelo,
nada me va a doler,
nada puede hacer que deje de volar,
excepto,
tu forma de no irte del todo nunca.

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