5 de abril de 2015

Vacío

Me da que no has entendido nada.

No necesito despertarme contigo
las mañanas de verano que no nos hagamos falta.

No necesito que me dibujes corazones en el pecho,
si los dos sabemos que no tengo ninguno.

No necesito que me cuentes, otra vez, cómo no deberíamos haberlo hecho,
porque cualquier cosa que haga contigo,
no puede ser un error.

No quiero que me vengas a buscar,
porque no hay nada que encontrar, encontrarme, encontrarnos.

No quiero que los martes duermas solo,
y que los domingos no te acuerdes de cómo me llamo.

Podríamos rompernos las páginas en blanco,
y cosernos arcoíris en los párpados.

Llorarnos,
llorarnos mucho,
y sonreírnos los lunares.

Si te cuento la de constelaciones que he visto bajo tus sábanas,
no me creerías.

Las noches no empiezan cuando se pone el sol,
sino cada vez que me acuesto con la luna.

Tú(ya).


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