6 de mayo de 2015

8,3 segundos

Las noches que bailo en las barras de los bares hasta las cuatro de la mañana me bebo todas las penas ajenas.

Los cigarrillos mentolados solo me besan cada vez que me quiero extinguir, 
entre tus piernas. 

Me pintan de rojo cada vez que sucede,
ocho segundos,
y luego,
bocas 
y manos,
nacen por todo tu cuerpo.
Y el mío.

Se acaba la primavera,
y el invierno,
todo a la vez,

Yo no puedo hacer nada,
y tú
solo quieres que riamos,
muchas veces,
juntos,
pero siempre solos.

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