21 de junio de 2015

Arquero

Podría preguntarte todo lo que no te gusta de mí
y así acabaríamos más tarde
pero nos entenderíamos antes.

Solo podía imaginarme bailando en tu boca toda la noche
hasta que decidieras irte 
o besarme,
que para el caso,
es lo mismo.

Luego te confesaría que las luces nunca se apagaron solas,
que los pasillos son para fumarse todas las penas que no pasan en el tiempo,
que las bocas son para tocarlas con las yemas de los dedos, 
y las espaldas para arquearlas fuertemente. 

Pero tú no querías saber nada de eso,
ya te habías convertido en poesía,
te había escrito mares
que me destrozaban la vida.

Luego se cayeron,
todas las oportunidades de encontrarnos,
y se callaron,
todas las razones por las que no salir corriendo
y follarte en el baño. 

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