22 de julio de 2015

Minúsculas.

Quiero vivir 1999, lloverte muy fuerte y comer helado de chocolate en invierno.

Él fue todos los amores de verano juntos,
un catorce de diciembre,
en el que yo no tenía nada que hacer.

Me escribió en minúsculas cómo iba a echarle de menos,
los domingos,
los lunes
y tal vez los jueves.

Yo nunca me lo creí.
Me bailaba el pulso,
debajo de su pecho,
entre mis alas.

Me pintaba rosas negras en mis párpados,
cada vez que intentaba hundirme en sus pupilas,
y gritarle fuerte que no se acabara,
que nadie se bebiera
el poco tiempo que nos quedaba.

Yo me columpiaba
en un regazo
que siempre quería sumar
y jamás restar besos. 

A mí me abrasaban sus alfileres
todas las yemas de mis dedos
pero él solo quería seguir riendo
(lejos de mí).

Y yo,
no hice nada. 

Solo caí,
una vez más, 
debajo,
encima, 
mientras todos miraban
como no volvería a ser yo,
nunca más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario