21 de octubre de 2015

Calma

La calma son flores muertas saliendo por mi boca pidiéndole auxilio a la tuya,
bailar desnudos sin prisas,
colorear arcoíris grises,
no saber donde empiezan tus extremidades y acaban las mías.

La calma es una cama deshecha a las cinco de la tarde,
o a las tres de la mañana,
mis manos deslizándose por tu pelo,
el agua cayendo por mi garganta.

La calma son días de lluvia en los que solo lloras,
y lames,
lames heridas que nunca debieron estar ahí.

La calma es una ventana a ninguna parte,
donde solo me encuentre con tus mejillas.

La calma es poder marchitarnos los labios a mordicos,
y secarnos el pecho sin toalla.

La calma es donde empiezas tú y acabo yo.

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