8 de noviembre de 2015

Funeral

Todas las madrugadas de noviembre,
enero escondiéndose tras del árbol,
yo besándote
y tú no sabiendo dónde estás.

Mañana alguien te va a gritar muy fuerte mi nombre,
y pensarás que es mentira
porque todas las veces que me quieras
van a ser mentira.

Yo no recuerdo otra cara
que no sean sonrisas
envueltas en lágrimas,
besos que no acaben en llanto.

Todo el tiempo que fue verano sin quererlo,
se marchitó,
y el otoño muere entre nuestros dedos
vistiéndonos de negro para el funeral.

Futuro
y nunca hubo,
solo sabíamos que arder
es arder perdiendo por no dejar de ganar.

Déjame que te escriba todo lo que no podemos decirnos
todo lo que no te podré decir
cuando el invierno nos hiele.

Fuimos el fuego más bonito del lugar
y luego llamas,
siempre creciendo,

Jarros de agua fría,
extintores
y ningún salvavidas.

Somos nosotros los que no tenemos la culpa,
soy yo la que no tiene medida,
y tú la regla que lo confirma.



(Pero no.)

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