14 de marzo de 2018

A.

Ella era todas las flores que crecían en jardines áridos.
Ella sonaba
y reía, en cualquier estación del año.
Ella pintaba de colores todas las mañanas
con su café.

Ella es luz
y paz,
besos en la frente
y un terremoto.

Ella incendiaba los pasillos,
enternecía miradas,
era la ruta
y los pasos.

Todo su amor
no se mide
se siente,
y ya no podremos quebrarnos en más pedazos.

Te quiero sin remedio
y sin cesar,
a pesar de que tu puerta se haya cerrado por última vez.


A mi preferida, 
a mi eterna. 
A.

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