18 de noviembre de 2018

Sanación

Enfráscame las lágrimas
junto con copos de nieve
para que no sepas
qué es culpa tuya
y qué de la lluvia.

Líbrame en batalla,
no me importa sangrar
todos los daños
hasta convertirme en ceniza,
si es contra
y por ti.

Entretéjeme los párpados con pétalos,
y prepárame para el funeral.
Llevo dedales en cada una de las yemas
por si al vernos arder
aún puedo seguir tocándote.

Resárceme las grietas
y encuentra, en cada una de ellas,
el camino hacia la cura,
esa que una vez,
encapsulaste dentro de mí.

8 de octubre de 2018

Prisma

Estoy danzando entre rosas
pero cada espina sana.
Los pétalos son regazos
y las hojas, abrigos.

Las tormentas siempre rocían:
las heridas y cenizas.
Estoy en llamas
porque tú eres luz.

Quiero arder
contigo,
dentro de ti,
junto a ti.

Apagarme
cuando el ocaso aceche,
cuando el mar esté en calma,
cuando la luna se eclipse
y encenderme, 
todas las mañanas en tu mirar.  

14 de agosto de 2018

Quemarropa

Deja de disparar a bocajarro
contra mí
cada vez que no se te ocurre
donde esconderte.

Me han abierto en canal
el puñal entre mis entrañas
todo me ha dolido menos
de lo que debería haber gritado.

He perdido mucho tiempo
en ríos estancados
aguas pasadas, pero
como me gusta quedarme quieta frente a los molinos.

Estoy coronada con espinas
tu cañón apuntándome en el vientre 
a quién quieres engañar
una pistola no funciona si no tiene balas. 

4 de abril de 2018

Caída libre

Todo huele a cenizas.

Tus ojos son mi precipicio favorito,
la caída libre perfecta
hasta tus entrañas.

Tienes mis labios apuntando a tu boca,
la voz quebrada
en un llanto inexorable.

Todo suena a roto. 

Mis dedos coloreando tu garganta,
deslizándose por cualquier curvatura,
abriendo espacios saturados.

Tengo las manías repletas de besos,
las ganas de dormir llenas de sueños,
el último día como el primero.

Todo está helado. 

Tus manos se entrelazan con mi espalda
el vértice modelo,
la cuadratura del círculo de los otros.

Tienes mis líneas preferidas,
las rectas,
tus constelaciones costales.

Todo es gris. 

Mis gritos son parte de la risa,
provócame despacio,
hazte luz.

Tengo el tiempo
proyectándose hacia el ahora,
acábame tú.

Todo sabe a tu lengua. 

Ya no importa si hay
cenizas, añicos, frío o tonos grises
porque todas las flores nacen en tu boca.



14 de marzo de 2018

La finitud de las flores

Ella era todas las flores que crecían en jardines áridos.
Ella sonaba
y reía, en cualquier estación del año.
Ella pintaba de colores todas las mañanas
con su café.

Ella es luz
y paz,
besos en la frente
y un terremoto.

Ella incendiaba los pasillos,
enternecía miradas,
era la ruta
y los pasos.

Todo su amor
no se mide
se siente,
y ya no podremos quebrarnos en más pedazos.

Te quiero sin remedio
y sin cesar,
a pesar de que tu puerta se haya cerrado por última vez.


A mi preferida, 
a mi eterna. 
A.

21 de noviembre de 2017

Ser-ahí

Estoy y permanezco sin ser. 

Estoy arrojada
a un espacio
temporal
que no deja de ahogarme.

No me aprietes más.

Tengo miedo a no comprender,
a dejar de ver
a desmaterializarme.

Vuélvete luz en medio del bosque,
muere en mi boca
siémbranos en un jardín con rosas.

Auxilio.

Ya no grito
ni me rompo
sin recogerme los pedazos primero.

Estoy a punto de dejar de creer
quiero poder crear
y al fin desear querer ser.

Prométeme que algún día se acabará,
y que nos convertiremos,
otra vez,
en sonrisas que emanan de los libros más tristes de poesía.

27 de junio de 2017

Girasoles

Esto no trata sobre tú y yo.

He empezado a creer que me alejo
a kilómetros
de los cafés de media tarde
y las charlas telepáticas.

Estoy buscando restablecerme,
dejar de ser la séptima cara de un dado,
volver a empañar mis cristales
con miles de risas entrecortadas.

Me he visto escuchando
audiolibros sobre cómo hacerlo bien,
cómo paliar
la autoflagelación que siento
por los demás
por ti
por mí.

No es culpa de nadie,
creo.
La autorrealización personal
contiene todo lo que debemos saber
en dos palabras.

Puedo ayudarte
a levantarte
una
y otra
vez.
Enseñarte
a dejar de
caer.
Si tú quisieras
podría
incluso
hacerte sonreír.

Pero ya dije que esto no trata sobre tú y yo.

Quiero recostarme entre girasoles,
ponerme
cuando haya salido el sol.
Dinamitar de una vez la causalidad.

Quiero regalarme flores
todos los días
besar(te) una vez a la semana
y no pedir perdón
por haber sentido demasiado.

Estoy apunto de arder
entre canciones de Alexandra Savior
y poemas de Pizarnik.

Quiero salir ya de aquí
y no encuentro
ningún cartel
que señale
a dónde debería ir,
hacia dónde debería marcharme,
a cuánta distancia y dirección
contraria
me llevará de ti.

31 de enero de 2017

Ya no me puedes salvar

Imagínate que no me has desgarrado por dentro,
que no has sangrado en mi pecho
y te has regocijado luego en mi eco
cuando ya no te hacía falta.



Y yo creí que podrías salvarme.

24 de noviembre de 2016

El pensamiento circular

«Vuelve a pensar en él, 
con las piernas por el aire, 
y esperando no encontrarse nunca más.»


Recaer es solo tener que prometer que no lo volverás a hacer.
Nunca, nunca.

Tengo la boca llena de rosas negras,
sin espinas,
ya no me desangran.

Estoy lamiendo los daños,
las ganas,
tu ruido. 

Estoy temblando de miedo,
de frío.

La sangre hirviendo,
tus pupilas dilatadas,
el otro lado de la almohada,
y acabará. 

Pero no llegues lejos,
marchítate aquí mismo
y hazlo conmigo,
delante de mí,
detrás,
dentro, 
lento. 

Luego prométeme que no eres como Annie,
todavía me duele la despedida,
el que no vayas a regresar,
Allen y yo te queríamos.

Volveremos a reírnos,
seguro,
todavía lo estamos haciendo. 

2 de octubre de 2016

Os juro que ya no me duele nada.

Os juro que ya no me duele nada.
Ya no echo de menos 1999,
los segundos asaltos,
ni los incendios de nieve.

Todo va bien.
Tienes todo el tiempo del mundo para creerme,
te lo puedo demostrar.

He roto las ventanas del salón
y ni siquiera estaba ahí.
No recuerdo como sucedió,
de pronto,
apareciste,
una vez más.
Y yo
me rompí,
en millones de pedazos,
en millones de parpadeos.

No quiero jugar más a esto.
Quiero que se vayan todos los fantasmas de mi almohada,
y que aparezca de una vez el monstruo de encima de mi cama. 
Que se solape el llanto
y el abrazo de
‘todo va a ir bien’.

Nunca llega el último salto,
la fuerza
que no dejo de buscar,
fuera
de
mí.

Luego va a llover en todas las habitaciones
y tú sigues escuchándome,
compadeciéndote,
de las quejas desafortunadas,
de las malas decisiones,
en cualquier caso,
otra vez
de
mí.

Y yo ya no puedo volver a oírte decir,
‘todo va a salir bien’,
porque nada,
n a d a,
va bien
hace
demasiadas
estaciones.

Octubre ya ha llegado
y va a acabar por
flagelarse conmigo,
hasta que sangremos
todas las hojas
que no son nuestras.



9 de mayo de 2016

Implosionar.

Yo le pedí que nos hiciéramos mayores. Ya no podía aguantarlo más. Vivir en esta duda, que me ata, me encadena y me entierra, solo quería salir de allí huyendo. ¿Qué se siente cuando has cumplido un ciclo? Porque yo estoy a punto de implosionar, inmolarme el pecho y no volver a tener miedo nunca. Me siguen preocupando las mismas cosas que a todos los demás y me creo liberado. Seré idiota. Me gustaría estar enamorado para tener al menos una razón. He perdido los estribos y solo mido mi vida entre copa de vino y copa de vino. Tendría que haber hecho tantas cosas. Dejar de besar por haber besado, me arruinó la vida. He dejado de creer. De creer de verdad. Ya no tengo fe y eso sí que me salvaría de mí mismo. Me acuerdo todos los días de mis culpas y luego me pregunto, ¿qué culpas? Estándares. Patrones. Estereotipos. Ser feliz es otra cosa, ya me dirás tú el qué. Cierro el ciclo. Tengo miedo de toda la gente que me rodea. Ellos me han partido el corazón muchas veces. No lo entienden. No entienden cómo funciona el mundo. Ni siquiera yo. A mí. Nos salvamos en bocas ajenas. Actuamos por causa y efecto. Acción-reacción. El permiso antes que el perdón. ¿Y si todo sale bien? No deberías haber dicho nada. Eres la reina de todas mis novelas. A quién vamos a mentirle ahora, si solo quedamos tú y yo. De verdad, dime, a quién. Vuelvo a rendirme ante personas como tú, y lucho por no hacerlo. Me gustaría que supieras que soy más inteligente que tú, y que además lo sé. Hablo con condescendencia aunque no lo creas. Tiempo es lo que siempre me ha faltado. Tanto que me asfixia pensarlo. He decidido observarlo. Todo. Tengo que rendirme ante un futuro incierto cuando solo quiero hablarte de lo bien que nos hubiera ido si tú conocieras la filosofía russoniana y yo dejara de ser tan pedante. Estoy esperando a que paren de aniquilarme a preguntas. El séptimo arte: tu boca. Quiero que me hables de tu ángel negro, yo ya conozco al mío. Acuérdate bien de mí, porque no será la última vez. He decidido no elegir. Quedarme entre las sábanas y pasarme revista. Sí, a mí. La insoportable levedad del ser es no conocerse. Os lo juro. Nadie tiene más razones que yo para afirmarlo. Soy las consecuencias de un mal jueves de agosto. He cogido menos de veinte aviones en mi vida y mis manos son mundo. Quiero enseñarle todos los pliegues y los lunares de las palmas de mis manos. Luego iré yo a por las últimas resignaciones. 

Siento mucho las relaciones humanas, esto no tenía que pasar así.